Situación del Embarazo Adolescente en Chile

Fuente de la foto: Consejo Nacional de la Infancia
Maternidad y Paternidad Adolescente

El Observatorio de Salud Sexual, Reproductiva y Derechos Humanos de la Corporación Miles ha publicado el Primer Informe sobre Salud Sexual, Salud Reproductiva y Derechos Humanos en Chile (2016), el que entrega un estado de situación del país en temáticas tan relevantes como la educación sexual, el embarazo adolescente, la regulación de la fertilidad, la reproducción asistida, el aborto, la violencia obstétrica y la violencia sexual.

Una de las principales problemáticas abordadas en este informe por las investigadoras Claudia Dides y Constanza Fernández ha sido la del embarazo adolescente. Este tema es de fundamental importancia si se considera que un embarazo a corta edad puede, entre otras situaciones, generar complicaciones de salud para la madre, el padre y el recién nacido; reproducir el círculo de la pobreza; llevar a consecuencias biológicas como el aborto, enfermedades de transmisión sexual, contagio de VI/SIDA, cáncer de cuello uterino y, a largo plazo, cáncer a la próstata e infertilidad; y mermar el bienestar y calidad de vida de las jóvenes, ya que en muchos casos el embarazo no planificado es producto de un abuso sexual.

En esta investigación queda patente que el embarazo adolescente conlleva una importante desigualdad de género y social ya que, por una parte, los cuidados y responsabilidad de los recién nacidos suelen entregarse a las mujeres, quienes en una gran mayoría de casos se ven arrastradas a dejar de lado su educación, restringiéndolas a trabajos de remuneraciones bajas y con limitada cobertura social; mientras que por otra parte, suelen afectar en mayor medida a adolescentes provenientes de estratos socioeconómicos más bajos y con menor nivel educativo, siendo el número jóvenes de estratos bajos que han experimentado un embarazo no planificado el doble del número de jóvenes perteneciente a un estrato socioeconómico más alto (23% y 12%, respectivamente).

En tanto, aún cuando Chile se ha suscrito a variados acuerdos internacionales que se han considerado como base para algunas políticas públicas, aún persisten déficits y temas no abordados. El Ministerio de Salud (MINSAL) ha señalado que para en el año 2015 el promedio de inicio de actividad sexual en los hombre alcanzó los 16,4 años de edad, mientras que las mujeres llegaron a un promedio de 17,1 años de edad. Asimismo, una encuesta realizada por el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) en el 2012, indica que de un 52,6% de los jóvenes entre 20 y 24 años que no se encuentra estudiando, un 8,3% tomó esta decisión debido a un embarazo o el embarazo de su pareja, afectando esta situación a más mujeres (12,2%) que hombres (4,1%), y que 21% de quienes se encuentran sexualmente activos han experimentado un embarazo no planificado, siendo un 28% mujeres y un 16% hombres. Además, solo un 16% de quienes han sido madre o padre adolescente se encuentran cursando un nivel de educación superior o la han completado, mientras que quienes no trabajan ni se encuentran estudiando y son madre o padre representan mayoritariamente a jóvenes de niveles socioeconómicos más bajos, siendo principalmente mujeres (68%).

Estas diferencias socioeconómicas se mantienen respecto al uso de métodos de prevención sexual. En ese sentido, a pesar de que ha aumentado su uso a nivel general (un 88% de la población joven ha indicado la utilización de algún método de prevención en su última relación sexual), existe una diferencia de 9 puntos porcentuales entre los segmentos socioeconómicos altos y bajos respecto al acceso a los mismos (el 94% versus el 85%, respectivamente).

Junto a lo anterior, en 2015 se detectó una disminución de 4 puntos en la tasa de embarazo adolescente, correspondiente a más de 3.200 embarazos menos en mujeres que tienen entre 15 y 19 años, lo que se condice con un aumento en el acceso y uso de los métodos anticonceptivos. Sin embargo, al realizar un análisis de cada año, se advierte que las madres de 11 años han aumentado de 0 en el 2013 a 14 en el 2015 y que mientras en 2013 se registraron 15 madres de 12 años, esta cifra asciende a 29 madres en 2015, concentrándose una problemática importante en este grupo de edad.

Finalmente, una de las aristas más violentas en torno al embarazo adolescente son las niñas y adolescentes que deben pasar por un embarazo no planificado debido a la vulneración de sus derechos reproductivos. En el año 2014, el SENAME indicó al MINSAL que en el año 2013 el número de niñas y adolescentes embarazadas en su dependencia había alcanzado un número de 3.292 y que de ellas 72 lo estaban producto de una violación.

De esta forma, ya que la meta para el año 2020 del MINSAL es disminuir las tasas proyectadas de embarazo adolescente no planificado en un 30% y bajar la tasa de fecundidad en niñas de 10 a 14 años a 0, es importante considerar algunos de los desafíos que plantea este informe: relevar el tema del embarazo adolescente como una problemática de salud pública y desigualdad social; erradicar inequidades de género que delegan el rol del cuidado a la mujer y de proveedor económico al hombre; diseñar estrategias intersectoriales para una política de Estado sólida en esta materia; informar y concientizar sobre la sexualidad responsable; prevenir el embarazo adolescente a través de educación sexual en los colegios; y generar más acceso a información y salud sexual a los jóvenes que pertenecen a estratos socioeconómicos bajos, considerando que en ellos se produce un “círculo vicioso entre niveles de pobreza, menor escolaridad y embarazo adolescente”.

¡Revisa más datos y estadísticas en materia de embarazo adolescente revisando este informe completo en el link al final de la nota!

Salud Sexual, Salud Reproductiva y Derechos Humanos en Chile. Estado de la Situación 2016