Protección a la Niñez en Situaciones Humanitarias

Fuente de la foto: UNICEF/Krystel Abimeri
Día Mundial de la Asistencia Humanitaria

El Grupo de Trabajo para la Protección de la Infancia, espacio de colaboración formado por Save the Children, Terre des Hommes y UNICEF, ha publicado el texto “Normas Mínimas para la Protección de la Infancia en la Acción Humanitaria” (2012). Allí se abordan formas adecuadas para proteger a los niños, niñas y adolescentes contra la violencia, explotación, abuso y negligencia en situaciones de emergencia.

Las situaciones humanitarias, como conflictos civiles o desastres naturales, son crisis que pueden amenazar gravemente un lugar, sin embargo, la acción y ayuda humanitaria es capaz de evitar que estos desastres alcancen un nivel aún mayor, salvaguardando vidas y trabajando para mantener la dignidad humana durante y después de la crisis. En este contexto, y en el entendido de que los niños y niñas que se encuentran envueltos en situaciones humanitarias se enfrentan también a una gran cantidad de peligros que ponen en riesgo su bienestar, integridad física y futuro, es que la protección de la niñez ha sido especialmente definida por el Grupo de Trabajo para la Protección de la Infancia como “la prevención y la respuesta al abuso, negligencia, explotación y violencia contra los niños, niñas y adolescentes”.

Las normas que este documento presenta se basan en el marco legal internacional, el derecho humanitario internacional y el derecho internacional de los refugiados y tienen por objetivo general potenciar y apoyar la protección a la niñez, además de establecer principios comunes para quienes trabajan en esta área, mejorar la calidad de la atención a la niñez, proporcionar una síntesis de buenas prácticas y mejorar la comunicación sobre los riesgos, necesidades y respuestas de protección a la infancia.

Dentro de estas normas se han establecido los 4 principios de la Convención de los Derechos del Niño (CDN) como la base de la acción humanitaria: el principio de supervivencia y desarrollo, para que los trabajadores humanitarios tengan en cuentan lo efectos de las emergencias en el desarrollo físico, psicológico, emocional, social y espiritual de la niñez; el principio de no discriminación para que, considerando que una emergencia puede aumentar la exclusión, la tarea de los actores humanitarios se concentre en identificar nuevos patrones de marginalización; el principio de participación, para asegurar la inclusión de niños y niñas en todas las etapas de preparación y respuesta de la situación humanitaria, acorde a su etapa de desarrollo; y, finalmente, el principio del interés superior del niño, para que en todas las acciones los niños, niñas y adolescentes sean “el eje del diseño, monitoreo y adaptación de todos los programas e intervenciones de ayuda humanitaria”.

Estas normas también reconocen 6 ejes que dan marco a la acción humanitaria: evitar exponer a las personas a daños adicionales como resultado de sus acciones, es decir, que los niños, niñas y adolescentes no corran mayores peligros ni se vean expuestos a la violación de sus derechos; velar para que las personas tengan acceso a una asistencia imparcial y sin discriminación en particular para aquellos niños, niñas, adolescentes y sus cuidadores o familias que se encuentren en situaciones más vulnerables; proteger a las personas de los daños físico y psíquicos causados por la violencia y la coerción, de tal forma que los niños y niñas no sean objetos de actos de violencia o sean inducidos a actos contra su voluntad; ayudar a las personas a reivindicar sus derechos, obtener reparación y recuperarse de los efectos de los abusos sufridos, lo que incluye prestar apoyo a la niñez e informarlos sobre sus derechos; fortalecer los sistemas de protección de la infancia; y fortalecer la resiliencia de los niños, niñas y adolescentes en la acción humanitaria.

Finalmente, estas normas se dividen en cuatro grupos, correspondiendo el primero a aquellas normas que aseguran una respuesta de calidad en la protección de la infancia, las cuales se enfocan en la coordinación requerida para dar efectiva prioridad a la niñez, en el aseguramiento de que los recursos humanos cuenten con las competencias y habilidades necesarias y que se apliquen correctamente las políticas y procedimientos que salvaguardan a los niños y niñas.

El segundo grupo corresponde a las normas para abordar las necesidades de protección de la infancia, que incluyen las principales áreas de trabajo que se aplican en la protección de la niñez, incluyendo normas que previenen los casos de lesiones, violencia física, violencia sexual y que pretenden brindar ayuda y apoyo a quienes tengan necesidades físicas y psicológicas.

En tercer lugar se encuentran las normas que permiten desarrollar estrategias adecuadas para la protección de la infancia, las que incluyen la gestión de casos para entregar ayuda individualizada a los niños, niñas y sus familias, mecanismos para crear redes comunitarias que trabajen a favor de la niñez, espacios amigables para la niñez, es decir, la creación de entornos seguros, amigables e inclusivo para ellos, y estrategias que aseguren que no existan distinciones ni exclusiones en la ayuda brindada a los niños y niñas.

En último lugar se encuentran las normas para integrar la protección de la infancia en el trabajo en otro sectores humanitarios, las que tienen por objetivo mitigar las amenazas a la niñez por medio de la colaboración de todos los sectores involucrados en la ayuda humanitaria, pues “asegurar que se tengan en cuenta la protección de la niñez en todos los aspectos de la acción humanitaria ayuda a maximizar los impactos del trabajo de todos los actores humanitarios en la protección de la niñez”. Estas normas incluyen acciones recomendadas tanto para trabajadores específicos de la infancia como para otros trabajadores humanitarios en áreas como la recuperación económica, la educación, salud, nutrición, agua, saneamiento e higiene, entre otras.

¡Revisa estas normas en detalle en el link que se encuentra al final de la nota!

Normas Mínimas para la Protección de la Infancia en la Acción Humanitaria