Los Efectos de la Sequía y el Cambio Climático en la Salud de Niños y Niñas

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Día Mundial del Agua

La Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos (EPA) ha compartido recientemente el artículo “El Cambio Climático y la Salud de los Niños” (2016), en el que resumen y explican cómo el cambio climático puede afectar el bienestar de niños y niñas, quienes se encuentran en plena etapa de desarrollo, siendo parte de la población más vulnerable a las consecuencias de esta problemática ambiental.

El cambio climático, es decir, una variación en las condiciones meteorológicas promedio del planeta debido a la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, es el causante de una serie de problemáticas que enfrenta el mundo hoy como son la escasez de alimento y agua potable, la contaminación del aire, inundaciones, sequías e incendios forestales, entre otros. La EPA sostiene que el cambio climático “es una amenaza para la salud humana, incluida la salud mental”.

Sus consecuencias afectan a todos los seres humanos, sin embargo, niños y niñas forman parte de la población más vulnerable a esta amenaza debido a tres razones. La primera de ellas es el hecho de que los niños y niñas se encuentran en plena etapa de desarrollo, lo que, por ejemplo, los hace más sensibles a problemas respiratorios derivados de una mala calidad del aire como el asma. Además, también se incrementa el riesgo para la salud mental y la aparición de enfermedades como la depresión, estrés postraumático y ansiedad debido a que las condiciones extremas del clima pueden llegar a ser fuente de muertes y desplazamientos de personas.

Como segunda razón se encuentra el comportamiento e interacción que naturalmente ocurre entre los/as niños/as y el medioambiente. Debido a su edad, niños y niñas juegan en espacios más abiertos, exponiéndose a alérgenos como el polvo, moho y polen, cuyos niveles se incrementan debido a fenómenos meteorológicos derivados del cambio climático como las sequías, tormentas de arena e inundaciones. También los juegos al aire libre los exponen más al calor extremo, enfermedades relacionadas con mosquitos y garrapatas, a los que el aumento de las temperaturas los hace ampliar su hábitat, y al agua contaminada, ya sea a causa de la lluvia o de una disminución de las fuentes locales de agua potable debido a inundaciones.

La tercera razón es que niños y niñas, especialmente en edad temprana, dependen de los adultos para su cuidado y sobrevivencia, lo que los pone en una situación muy riesgosa si llegasen a estar separados de sus padres y madres en situaciones como tormentas o inundaciones.

Por todo lo anterior, la EPA entrega algunas recomendaciones para que los cuidadores puedan proteger a los niños y niñas de los riesgos aquí mencionados. Entre ellas se encuentran evaluar la reducción de actividades al aire libre de acuerdo al índice de calidad del aire y la concentración de polen, verificar la higiene y presencia de moho en el caso de inundaciones y estar atento a los signos de diarrea o impacto en la salud mental de los niños y niñas, así como también estar atento a síntomas de deshidratación en caso de calor excesivo, utilizar repelentes para evitar las picaduras de mosquitos y revisar a los niños y niñas cada vez que juegan en áreas con árboles y pasto para asegurarse de que no llevan ácaros como las garrapatas u otros.

¡Te invitamos a revisar este artículo en el link al final de la nota!

El Cambio Climático y la Salud de los Niños