Las Inequidades en Salud en América Latina y el Caribe

Fuente de la foto: Consejo Nacional de la Infancia
Niños y Niñas y su Derecho a la Salud

UNICEF, en conjunto con Una Promesa Renovada para las Américas, iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Universidad de Tulane, ha publicado el Informe sobre Equidad en Salud 2016 donde, tras la consulta a más de 700 fuentes, incluida la revisión de investigaciones y encuestas desarrolladas entre los años 2008 y 2014, se desglosan los principales desafíos en materia de inequidad en salud que debe enfrentar la región.

Aunque durante los últimos años los países de América Latina y el Caribe han vivido un significativo crecimiento económico y que, de acuerdo al Banco Mundial 19 de los 33 países latinoamericanos han ingresado a la categoría de ingresos medianos altos, este progreso ha ido acompañado de una alta desigualdad social. Una de las áreas más afectadas es la salud, la que de acuerdo a UNICEF contiene “grandes diferencias en los resultados según el nivel de riqueza, la educación, la ubicación geográfica, el género, el origen étnico o la edad de las personas”.

De acuerdo a UNICEF, la equidad se basa en la premisa de que “idealmente todos deben tener una oportunidad justa de lograr su pleno potencial de salud y, de forma más pragmática, que nadie debe estar en desventaja para alcanzar ese potencial, si esto puede evitarse”. Las inequidades en materia de salud se refieren a las diferencias en la salud que son “sistemáticas, evitables e injustas” y que impiden a los individuos y las comunidades alcanzar su pleno potencial en salud.

El informe señala que la región presenta altas inequidades en el área de la salud, especialmente entre las mujeres, los lactantes y los niños, que los afectan durante toda su vida. Más aún, las inequidades de salud en embarazadas y mujeres en edad de procrear afecta no sólo la salud de sus hijos sino que crea además un ciclo en el que estas inequidades permanecen concentradas en ciertas poblaciones por generaciones.

Si bien la fecundidad y el embarazo no deseado han disminuido progresivamente en América Latina y el Caribe, el nivel de ingresos económicos y educacionales en conjunto con el origen étnico, son barreras que aun afectan a las mujeres en aspectos como la fecundidad y el embarazo, el acceso a métodos anticonceptivos, la prevención contra el VIH, la prevención y tratamiento del cáncer de mamas y del cáncer de cuello uterino (causante de la muerte de 28.600 mujeres por año en la región), el acceso a atención prenatal, entre otros.

En lo que respecta a la salud neonatal, los niveles socioeconómicos y el origen étnico de las familias son factores que afectan diferentes aspectos de la vida de los niños recién nacidos, desde sus probabilidades de sobrevivencia, pasando por el pesaje, la atención postnatal e incluso el registro del nacimiento y nombre, fundamental para que una persona pueda hacer libre ejercicio de sus derechos. Situación similar ocurre en lo que se refiere a la supervivencia de los niños y niñas de hasta 5 años, pues para que ellos puedan sobrevivir y prosperar es necesario mejorar el acceso a la vacunación, a sistemas de saneamiento e higiene,  tratamientos de enfermedades respiratorias y reforzar la lucha contra las enfermedades transmisibles. Sin embargo algunos grupos de la población siguen contando con un menor acceso a los servicios de agua potable y a una nutrición adecuada, con la consecuente mayor exposición a infecciones, aumentando la prevalencia de enfermedades diarreicas y respiratorias.

El informe alerta también sobre la prevalencia del matrimonio en niñas menores de 15 años en países de Centroamérica, la falta de servicios de salud adaptados a los adolescentes y jóvenes, la alta prevalencia del embarazo adolescente (América Latina tiene la mayor concentración de embarazo adolescente del mundo), el explosivo aumento de la obesidad infantil  y adolescente, y la alta vulnerabilidad ante el contagio del VIH de este sector de la población. Todo lo anterior, por cierto, se agrava en sectores con menor nivel educacional y socioeconómico y pertenecientes a pueblos indígenas.

De esta manera, el informe pone en evidencia que en América Latina se experimenta un ciclo de desigualdad intergeneracional que dificulta el desarrollo de las propias capacidades humanas. Enfrentar estas desigualdades por medio de la promoción de la salud, el establecimiento de sistemas de monitoreo y medición y la implementación de estrategias multisectoriales es fundamental para romper este ciclo.

¡Te invitamos a leer este informe completo en el link al final de la nota!

Informe sobre Equidad en Salud 2016