Escuelas Seguras y Ambientes de Aprendizaje Protectores

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A través del documento “Iniciativa a favor de Escuelas y Comunidades Fuertes: Colaborar para Construir Escuelas Seguras y Ambientes de Aprendizaje Protectores”, UNICEF realiza un llamamiento a favor de considerar la educación una prioridad en la nueva agenda del desarrollo global.

Este documento deja al descubierto que la presencia de delincuentes, pandillas y armas en las escuelas aumenta el ausentismo y, en muchos casos, conducen al abandono escolar de millones de niños en América Latina, además de indicar que la extorsión a docentes y estudiantes, y la destrucción de instalaciones escolares impiden el acceso a la escuela, generan miedo y, además, consecuencias psicológicas negativas que disminuyen la calidad de la enseñanza en el aprendizaje.

Es necesario entender la educación como un derecho humano cuya realización depende en gran medida de que niños, niñas y adolescentes tengan un lugar seguro donde jugar y aprender, así la violencia presente actualmente en América Latina y el Caribe amenaza, además de la seguridad, la capacidad de niños y niñas de construir una vida productiva y hacer contribuciones a la familia, comunidad y economía, es decir, en su desarrollo. Dicha violencia se ve exacerbada por la desigualdad, el desempleo, la corrupción, los conflictos sociales, el abuso y el tráfico de drogas.

Entre algunos datos que presenta el estudio se encuentra que casi el 60% de los estudiantes de Guatemala tienen miedo de ir a la escuela, y al menos el 23% de los estudiantes y casi el 30% de los docentes han sido víctimas de violencia o conocen a alguien que ha sido atacado por pandillas locales al entrar o salir de la escuela.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la delincuencia también se correlaciona con el bajo nivel educativo. La mayor parte de la población carcelaria de Perú (87,1%), Chile (84,4%), México (85,9%) y El Salvador (87,3%) no completó 12 años de educación. Es decir, se genera un ciclo en donde la violencia que convierte a niños en víctimas y los expulsa de las aulas también puede aumentar la probabilidad de que comentan actos violentos más adelante.

Se hace necesario una participación activa de toda la sociedad para lograr ambientes de aprendizaje seguro, administradores escolares, docentes, gobiernos nacionales y locales, esto incluye la comunidad, la sociedad civil y el sector privado. Por tal razón la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, y Global Business Coalition for Education han invitado a todas las partes interesadas y a los líderes empresariales a unirse a la iniciativa a favor de las escuelas y comunidades fuertes para lograr:

– Identificar y fortalecer políticas y programas que creen escuelas seguras y ambientes de aprendizaje protectores.

– Ayudar a los gobiernos a mejorar su capacidad de garantizar el derecho a la educación de los niños, niñas y adolescentes, que incluyen la seguridad de la escuela.

– Promover un diálogo abierto entre las familias, los niños, niñas y adolescentes, las autoridades, el sector privado y las comunidades, tanto para la acción inmediata como para la respuesta a largo plazo.

Algunas estrategias para combatir la violencia en la región que han dado resultados positivos son detalladas por el estudio como un modelo corregible a seguir, y entre ellas se encuentran:

– Trabajar con los actores de la educación y otras partes interesadas en la investigación y la divulgación de respuestas innovadoras y alternativas, el aprendizaje en un ambiente seguro y que proteja a los estudiantes, los docentes y las familias de la violencia.

– Apoyar mecanismos y tecnologías de formación, mentoría y desarrollo, fortalecer el sistema educativo para afrontar las necesidades educativas y darles respuesta a pesar de la violencia.

– Trabajar con actores clave, adolescentes y jóvenes para mejorar las oportunidades laborales.

– Promover el diálogo entre adolescentes y líderes empresariales para buscar soluciones a los problemas estructurales que causan la violencia, como también formas de reducir la violencia existente en las escuelas y las comunidades y en sus alrededores.

– Fortalecer asociaciones entre las comunidades y el sector privado a fin de definir, apoyar y financiar iniciativas nacionales para mejorar las medidas de seguridad escolar, finalmente en zonas de riesgo.

– Colaborar con autoridades locales y nacionales en el apoyo a una campaña digital en toda la región para crear conciencia sobre el impacto de la violencia armada en la educación y promover un enfoque cooperativo a fin de crear políticas que protejan el derecho a la educación.

Para conocer el documento completo ingresa al link a continuación.

Iniciativa a favor de Escuelas y Comunidades Fuertes: Colaborar para Construir Escuelas Seguras y Ambientes de Aprendizaje Protectores