La Situación de los Niños y Niñas con Discapacidad en Palestina

Fuente de la foto: Ashraf Amra / ApaImages
Día Internacional de la Solidaridad con el Pueblo Palestino

UNICEF, en conjunto con Overseas Development Institute (ODI), y el Ministerio de Desarrollo Social Palestino, ha publicado la investigación “Cada Niño Cuenta: Entendiendo las Necesidades y Perspectivas de los Niños y Niñas con Discapacidades en el Estado de Palestina” (2016). En ella ahondan en la exclusión que estos niños y niñas viven, los obstáculos que enfrentan y las acciones que el gobierno y las ONGs pueden implementar para apoyar su desarrollo y el cumplimiento de sus derechos.

La niñez en situación de discapacidad es, de acuerdo a UNICEF, uno de los grupos más marginalizados y excluidos a nivel global. Aun así, en Palestina en específico, los niños y niñas que viven en dicha condición enfrentan un panorama aún más sombrío debido al estigma cultural que conlleva la discapacidad en esta región y también porque el conflicto que los rodea ha fragilizado la estructura economía y de servicios del país, debilitando la ayuda que puedan recibir.

La investigación reconoce la existencia de una Ley de Discapacidad que data del año 1999, que tiene como fin garantizar derechos a este sector de la población aunque sostiene que, al mismo tiempo, presenta falencias que la debilitan, como la fragmentación de los servicios palestinos. En ese sentido, sólo algunos servicios pueden ser brindados por el gobierno, mientras que otros están a cargo agencias especializadas de la ONU y ONGs.

En este contexto, uno de los hallazgos más significativos e importantes del estudio tiene relación con las cifras de personas menores de 18 años en situación de discapacidad que tiene el país. Se señala que al menos un 10% de los niños y niñas viven en condición de discapacidad; de ellos, se ha estimado que un 41,8% presenta más de un tipo de discapacidad. Junto con ello, un 41,4% de los hogares estudiados de la muestra contaba, además del niño o niña, con al menos una persona más en esta situación, siendo en el 59,4% de los casos otro niño o niña.

La razón tras estas cifras se encontraría en una alta tasa de matrimonios consanguíneos, la contaminación del aire y un mal cuidado tanto prenatal como en el nacimiento y en la etapa de recién nacido de los niños y niñas. Esta situación se agrava si se toman en cuenta estadísticas de informes anteriores que señalan que el 40% de aquellas familias que tienen un niño o niña que vive con discapacidad presentan ingresos que representan la mitad de la línea de pobreza extrema.

En cuanto a las carencias y dificultades a las que se deben enfrentar estos niños y niñas una de las más graves es el limitado acceso a los servicios especializados de salud, por lo que aún cuando cuentan con la garantía de un seguro de salud gratuito y rehabilitación, muy pocos reciben algún tipo de asistencia especializada orientada a la situación de discapacidad y en muchas casos deben prescindir de instrumentos fundamentales como una silla de rueda o audífonos.

Además, el ámbito educativo es también dificultoso. Los niños y niñas no solo deben afrontar escuelas poco adaptadas a sus necesidades y la ausencia de material especializado, sino que también deben soportar el estigma por parte de compañeros e incluso profesores, por lo que la edad promedio en que los niños y niñas participantes del estudio abandonan la escuela es tan solo de 12 años.

La existencia de un estigma sobre la discapacidad lleva a que las madres sean culpadas de “producir un niño dañado” en un ambiente donde la violencia de género es, lamentablemente, muy común. Este tratamiento cultural de la discapacidad, ya sea física o mental, tiene como consecuencia una negación por parte de los padres a admitir tener hijo o hijas con problemas y los hace inconscientes de los derechos con que ellos y ellas cuentan. Es más, debido a malas experiencias en las escuelas y centros de salud, las mismas personas con discapacidad tienden a no exigir sus derechos y a sentir que tienen menos derechos que sus compañeros o hermanos. Todo esto deriva en que estos niños y niñas cuenten con muy poco apoyo y presenten más probabilidades de sufrir hostilidad y abuso.

A todo lo anterior además debe sumarse la existencia de una problemática de género en que las niñas en situación de discapacidad corren mayor riesgo de negligencia y abuso debido a las restrictivas normas de género de la comunidad en general. Esto implica que muchas veces se les niega su derecho a la educación y son ocultadas incluso en sus familias para evitar que sus hermanos y hermanas tengan dificultades en contraer matrimonio.

En respuesta a esto UNICEF y ODI han formulado una serie de recomendaciones que recogen objetivos a corto y a mediano plazo y que permitirían brindar mejores servicios y aumentar la calidad de vida de los niños y niñas que viven con discapacidades. Entre estos destacan aumentar la conciencia de la situación de discapacidad entre los responsables políticos y la comunidad a través de una revisión de la Ley de Discapacidad de forma tal que logre alinearse con las convenciones internacionales, el desarrollo de una estrategia nacional para la prevención de la situación de discapacidad, detección temprana y gestión de ella, dirigir más recursos humanos a la discapacidad para centrarse en el hecho de que los niños y niñas con discapacidad son ante todo niños y repensar el enfoque de educación inclusiva y acelerar los esfuerzos para hacer de ella una experiencia positiva.

¡Te invitamos a revisar este informe completo en el link al final de la nota!

Every Child Counts: Understanding the Needs and Perspectives of Children with Disabilities in the State of Palestine