La Participación de las Niñas en Ciencias y Tecnología

Fuente de la foto: Consejo Nacional de la Infancia
Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo

UNESCO ha publicado recientemente la investigación “Descifrar las Claves: La Educación de las Niñas y las Mujeres en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM)” (2017), en el que se analizan las desigualdades de género que se producen en estas áreas del conocimiento y los motivos que desalientan el interés de las niñas y mujeres jóvenes por ellas.

Hoy en día únicamente el 28% de los/as investigadores/as en el mundo son mujeres, aunque la desigualdad de género en las áreas de las ciencias y las tecnologías es, sin embargo, una tendencia histórica. Solamente 17 mujeres han ganado el Premio Nobel en física, química y medicina desde que Marie Curie lo obtuviera en el año 1903, en contraste con los 572 hombres que se han llevado ese reconocimiento.

La falta de representación femenina en las ciencias no sólo perpetua las diferencias de género en el estatus y los ingresos, sino que también dificulta la excelencia de los resultados científicos, en tanto aumenta la probabilidad de potenciales sesgos en las investigaciones. Asimismo, va en contra de la recientemente acordada Agenda 2030 de la ONU, que considera la educación y la igualdad de género como pilares que facilitan el cumplimiento de todas las otras metas propuestas.

A pesar de los significativos progresos que se han obtenido en el acceso igualitario a la educación, aún hay mucho por hacer en tanto las brechas de género persisten, especialmente en las áreas de las ciencias, tecnologías, ingeniería y matemáticas (llamadas STEM por sus siglas en inglés). Las diferencias de género en estas áreas son visibles desde la educación en la primera infancia y se acrecientan en los niveles mayores, perdiendo las niñas el interés en estas materias a medida que aumentan de edad. En la etapa profesional ellas tan solo representan un 35% de la totalidad de los estudiantes matriculados en carreras relacionadas a estos ámbitos.

Varias investigaciones se han llevado a cabo para entender el desinterés de las niñas por estas áreas. Estudios sobre factores biológicos, incluyendo la estructura y desarrollo cerebral, genética, neurociencia y hormonas, han demostrado que la brecha de género en la participación de las mujeres las STEM no es resultado de diferencias de sexo en estos factores de habilidad innata. Por el contrario, los hallazgos sugieren que el aprendizaje se basa en la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para expandirse y formar nuevas conexiones, y que el rendimiento educativo es influenciado por la experiencia y puede mejorarse a través de intervenciones específicas, es decir, que el rendimiento en el área científica y tecnológica puede mejorar con práctica, en especial durante los primeros años de vida de una persona, independiente del sexo.

Otros estudios también sostienen que la baja participación de las niñas en estas áreas se debería a factores que se relacionan con la socialización y con los procesos de aprendizaje, es decir, normas sociales, culturales y de género. Esto significa que cuando una niña decide no adentrarse en una carrera científica, tecnológica o matemática es porque las creencias sobre que éstas son “áreas masculinas” han socavado su confianza e interés en estas materias. Junto con esto se ha encontrado evidencia que demuestra que la actitud de las niñas hacia las STEM se encuentra fuertemente influenciada por el ambiente familiar, especialmente por la actitud de los padres, quienes a menor nivel educacional y oportunidades económicas muestran una actitud más negativa hacia el desempeño de las niñas. Incluso la representación que se hace de las mujeres en los medios influye en las expectativas y estatus que ellas persiguen.

Por otra parte, las escuelas y los sistemas educativos tienen un rol central en el interés que las niñas pueden demostrar en las ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas en la medida en que son los encargados de brindarles las mismas oportunidades, accesos y beneficios de una educación de calidad en estas materias que a los niños. En este aspecto todo influye, desde los profesores hasta los métodos y herramientas utilizadas y el ambiente general de aprendizaje y socialización dentro de la escuela. Así, contar con profesoras que enseñen estas asignaturas, tomar en cuenta necesidades específicas de aprendizaje y demostrar tener altas expectativas sobre las niñas, tratándolas de forma igualitaria, influye positivamente en su rendimiento, mientras que tener profesores que manifiestan creencias estereotipadas y tratan de forma diferente las habilidades de niños y niñas, influye negativamente.

De acuerdo a UNESCO, otros factores que desmotivan a las niñas a perseguir una educación en el ámbito de las STEM son la responsabilidad de las tareas del hogar, el matrimonio y embarazo precoz y las normas culturales que favorecen la educación de los hijos por sobre la de las hijas. Junto a esto debe considerarse que los datos y estadísticas también señalan que las niñas que viven en áreas rurales se encuentran en serio peligro no sólo del acceso a una educación relacionada a las ciencias,  sino que de la educación misma.

De esta forma, UNESCO hacen un llamado por encontrar respuestas holísticas e integrales que involucren a todos los sectores para lograr que más niñas y mujeres jóvenes participen en la educación y persigan carreras relacionadas a las STEM, combatiendo los estereotipos de género que puedan frenar su interés en estas áreas, pues sostienen que “hacerlo nos mueve a todos hacia la igualdad de género en la educación donde mujeres y hombres, niñas y niños pueden participar plenamente, desarrollarse de manera significativa y crear un mundo más inclusivo, equitativo y sostenible”.

¡Revisa este texto y los datos y cifras sobre la participación de las niñas en las STEM en el link al final de la nota!

Descifrar las Claves: La Educación de las Niñas y las Mujeres en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM)