La Situación de las Niñas y Adolescentes en América Latina y el Caribe

Fuente de la foto: Consejo Nacional de la Infancia
Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

ONU en conjunto con CEPAL y UNICEF han publicado el informe “Niñas y Adolescentes en América Latina y el Caribe: Deudas de Igualdad” (2016), en el que realizan un estudio global de la situación de género en la niñez y adolescencia en la región.

Los 107 millones de niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe contabilizadas en 2015 deben día a día desafiar la discriminación que aún conlleva su condición de mujeres y menores de edad en la región. Junto con ello, deben lidiar con la pobreza, ya que del 55% de hogares de los que forman parte, un tercio se encuentra en dicha situación. En estas condiciones, conocer las formas en que se efectúa esta exclusión a fin de desarrollar políticas públicas que aseguren el respeto de sus derechos y que además les permitan vivir en igualdad con sus pares varones de forma tal que ambos puedan desarrollarse de manera integral, es de vital importancia. Es por esto que ONU, UNICEF y CEPAL han presentado un documento que da cuenta del panorama de desigualdades que experimentan las niñas y las adolescentes de la región.

El informe señala distintos ámbitos que plasman nudos críticos para el ejercicio de sus derechos, desarrollo y trayectoria de vida: el acceso a la educación y el ejercicio de trabajo no remunerado; las dificultades en el acceso a la educación sexual y a la salud (en especial la educación sexual y reproductiva que deriva en una alta tasa de embarazos adolescentes); y la magnitud del matrimonio precoz y la persistencia de la violencia de género. Todos ellos truncan de forma persistente el acceso a mecanismos de inclusión social y económica, y explican en gran medida las limitantes que las mujeres enfrentan para ejercer su autonomía económica, física y política en la región.

Entre estos nudos, la violencia de género es una de las situaciones más críticas que enfrentan las niñas y adolescentes de la región, ya que esta se expresa en diferentes formas, tanto en el hogar como fuera de él, teniendo además múltiples consecuencias en el desarrollo presente y futuro. Pese a que la violencia contra la mujer es un problema transversal y universal, las creencias culturales la han invisibilizado y, en consecuencia, se ha producido una subestimación de las cifras y datos disponibles.

Una importante fuente de información sobre este tema es el estudio “Violencia contra las mujeres en América Latina y el Caribe: Análisis comparativo de datos poblacionales de 12 países” (2014) realizado por la Organización Panamericana de la Salud. En él las adolescentes entre 13 y 19 años que declaran haber sufrido violencia por parte de su esposo o compañero varía considerablemente de país en país, desde un 43% en Bolivia a un 10% en Jamaica. Por otra parte, el estudio constata una fuerte naturalización de la violencia en Haití y Ecuador, lugares en los que más de un tercio de las adolescentes indicaron estar de acuerdo con que el marido golpee a su esposa por al menos una razón. Asimismo, en Guatemala un 28% de las mujeres entre 15 y 19 años declaraban estar de acuerdo con no reusarse a tener relaciones sexuales con el marido.

La información disponible además muestra de forma grave una fuerte asociación entre ser víctima de violencia física y sexual y la temprana unión conyugal de las mujeres, pues ambos tipo de violencia son declarados en mayor medida por quieres contrajeron matrimonio ante de los 20 años.

Otros lugares de expresión de la violencia de género son las escuelas y los espacios públicos. En las escuelas se ha corroborado que niños y niñas sufren distintos tipos de violencia de acuerdo a su género. Así mientras los varones están más expuestos a los robos, insultos y agresión física, las mujeres están más expuestas a la violencia sexual y a otro tipo de agresiones físicas y psicológicas, como el acoso y las humillaciones. En México, por ejemplo, 8 de cada 10 niñas entre 15 y 17 años ha sido víctima de humillaciones o ha sido denigrada en sus escuelas.

Por otra parte, un estudio llevado a cabo por los investigadores Rozas y Arredondo (2015) sobre la violencia en el espacio público en Bogotá, Ciudad de México, Lima y Santiago, señala que 6 de cada 10 mujeres han sufrido actos de abuso y/o acoso sexual en estos espacios. En Chile, la Primera Encuesta de Acoso Callejero (2014) ha determinado que las mujeres comienzan a sufrir acoso en las calles en promedio a partir de los 14 años.

Finalmente, a todo lo anterior, debe sumarse la situación de los países del llamado Triángulo Norte, conformados por Honduras, El Salvador y Guatemala, que durante los últimos años se han convertido en una de las zonas más violentas del mundo debido a las pandillas. Esta situación ha dado lugar a una fuerte migración que incluye incluso la migración de niños y niñas no acompañados, fenómeno que se ha intensificado desde el año 2012 y que puede exponerlos a la trata de personas, el tráfico y la explotación sexual y laboral, siendo las niñas y las adolescentes las más vulnerables. La migración femenina por motivos socioeconómicos y violencia sexual también ha aumentado, convirtiendo a la región en el lugar en que más ha aumentado este tipo de migración en 23 años.

Los países de América Latina y el Caribe enfrentan de esta forma enormes retos para construir sociedades con una cultura de igualdad y respeto, e interpela directamente a las políticas públicas para las niñas y las adolescentes, su acceso a servicios públicos de calidad y con pertinencia, y las prácticas y consensos culturales que mantienen todavía intocadas una estructura social fundada en la desigual división sexual del trabajo y que legitima prácticas que atentan contra el bienestar de las niñas y las adolescentes.

¡Revisa el texto completo en el link al final de la nota!

Niñas y Adolescentes en América Latina y el Caribe: Deudas de Igualdad