La Obesidad y la Salud Mental: Una Intersección Olvidada

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Ann Y. Du, Ana S. Ayala y Daniel Hougendobler han publicado el estudio “La Obesidad y la Salud Mental: Una Intersección Olvidada” en que analizan la forma en que las políticas públicas desarrolladas a nivel mundial han abordado la relación entre la obesidad y la salud mental.

Desde hace un tiempo que las Enfermedades No Trasmisibles (ENTs) son parte del debate político internacional y ya en el año 2011 la ONU había declarado que estaban impidiendo el alcance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Hoy en día, en que nos enfrentamos a nuevos objetivos consignados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, este tema sigue en pie y es parte importante de las preocupaciones mundiales sobre el bienestar social, sin embargo, pese a que la investigación indica la existencia de una fuerte relación entre salud mental y obesidad, las políticas públicas aún no se encuentran al día con estos descubrimientos. Este es el punto de partida de este estudio que además se desarrolla bajo la premisa de que “una política de salud efectiva debe surgir de todos los niveles de gobierno: doméstico, regional e internacional”.

Los expertos responsables de esta investigación sostienen que, pese a que aún la información es incompleta y se requieren muchos más estudios, los científicos sugieren que existe una importante vinculación entre la obesidad y las enfermedades mentales, especialmente la depresión, de esta forma, tanto las enfermedades mentales pueden derivar en un mayor riesgo de obesidad, como, a su vez, la obesidad, puede derivar en enfermedades mentales. Aunque la mayoría de estos estudios se han realizado en la población adulta, varios de ellos han demostrado este vínculo entre los niños, niñas y adolescentes encontrando algunos de ellos una conexión entra la obesidad infantil y el desarrollo de trastornos mentales. Las causas que la comunidad científica baraja para esta relación son múltiples y diversas, entre ellas se encuentra el hecho de que algunos desórdenes biológicos, como los desequilibrios hormonales, pueden causar tanto trastornos mentales como obesidad, el que la depresión este asociada a conductas sedentarias, que algunos medicamentos recetados para tratar desórdenes mentales estén asociados con el aumento de peso, y que muchas veces las personas con obesidad puedan verse afectadas por un estigma real o percibido que dañe su autoestima, entre otras.

Pese a esta información, los investigadores consideran que los esfuerzos legales y las políticas públicas no han logrado ponerse al día con las investigaciones,pese a que la Asamblea Mundial de la Salud (AMS), el órgano de decisión plenaria de la OMS, ha instado a los estados a incluir expresamente la salud mental en sus políticas públicas y agendas de investigación, y ha reconocido en el Plan de Acción para la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles 2013-2020 que “los desórdenes mentales con una causa importante de morbilidad y contribuyen a la carga mundial de las enfermedades no transmisibles”. Así, concluyen que es necesario que los gobiernos incrementen y mejoren sus esfuerzos para combatir las implicancias de la obesidad en la salud mental.

En América Latina y el Caribe este tema tiene una especial relevancia debido a que las estadísticas indican que el 70% de la mortalidad en esta región se debe a las ENTs, además el creciente aumento de ellas está estrechamente vinculado a tasas de obesidad y sobrepeso más elevadas, especialmente en los sectores de menos recursos. Por otro lado, el 62% de la población padece sobrepeso y el 26% obesidad, mientras que entre el 20% y el 25% de los niños y niñas menores de 19 años en América Latina lo padece también. Te invitamos a revisar el link que adjuntamos con esta nota para conocerla situación de la obesidad y los trastornos mentales.

La Obesidad y la Salud Mental: Una Intersección Olvidada