La Desnutrición Infantil Sigue Siendo un Problema Mundial

Fuente de la foto: UNICEF/Bindra
Día Internacional de la Alimentación

Save The Children ha publicado recientemente el “Informe sobre la Niñez en el Mundo 2017: En Deuda con la Niñez”, primer informe de una serie anual en el que  se da a conocer el Índice de Peligros para la Niñez, analizando los principales riesgos a los que niños y niñas se enfrentan en el mundo.

El informe sostiene que al menos 700 millones de niños y niñas, aproximadamente un 25% de la niñez a nivel mundial, ven vulnerados sus derechos. Aunque la mayoría de estos niños y niñas viven en comunidades desfavorecidas de países en desarrollo en los que se entremezclan factores como la pobreza, la discriminación, el género, origen étnico, capacidades físicas y condición de refugiado, entre otros, la niñez de los países con más recursos tampoco se encuentran exenta de peligros. Enfermedades evitables, conflictos, violencia, maltrato infantil, embarazos precoces, malnutrición, falta de educación y el trabajo infantil están robando la infancia de los niños y niñas a nivel mundial e impidiendo que puedan desarrollarse sanamente, aprender y jugar en un entorno seguro.

Save The Children ha creado el Índice de Peligros para la Niñez, que clasifica a 172 países en una tabla que va desde aquellos en donde la infancia se encuentra en mejor situación a aquellos en los que se encuentra más afectada. Para esto, se han utilizado como indicadores la mortalidad de niños y niñas menores de 5 años, la malnutrición, el porcentaje de niños y niñas que no asiste a la escuela, el trabajo infantil, el matrimonio precoz, los partos de adolescentes, el desplazamiento debido a conflictos y la tasa de homicidios en niños y niñas.

De esta forma, los países que ocupan los primeros 10 lugares de la tabla, es decir, que presentan menos peligros para niños y niñas son Noruega, Eslovenia, Finlandia, Países Bajos, Suecia, Portugal, Irlanda, Islandia, Italia y Bélgica, Chipre, Alemania y Corea del Sur (los que empatan y se posicionan juntos en el décimo lugar de la lista); mientras que los países que presentan más peligros para la niñez y que ocupan los últimos lugares de la tabla son Guinea, Sierra Leona, Burkina Faso, Chad, Somalia, República Centroafricana, Mali, Angola, Níger. Chile, en tanto, se encuentra clasificado en el puesto nº 53.

Dentro de los peligros a los que se enfrenta la niñez en el mundo, uno de los más importantes es la desnutrición, o no recibir suficientes alimentos y nutrientes, que puede provocar retraso del crecimiento e impedir que los niños y niñas desarrollen todo su potencial tanto físico como mental, lo que a su vez limita sus oportunidades educacionales y laborales a futuro. Los datos indican que a nivel mundial 156 millones de niños y niñas menores de 5 años tiene retraso del crecimiento debido a la malnutrición, es decir, una cuarta parte de toda la infancia que pertenece a este grupo de edad.

El retraso del crecimiento es causado por la desnutrición crónica en los primeros mil días de vida de los niños y niñas, una de las etapas más importantes del desarrollo. Cuando un niño o niña la sufre no es capaz de jugar e interactuar ni con su cuidador ni con sus pares sanos, por lo que su cerebro no recibe la estimulación suficiente y adecuada para el aprendizaje. Por otra parte, también se produce lo que se conoce como “círculos viciosos intergeneracionales de pobreza”, en que una madre que presenta desnutrición tiene una mayor probabilidad de tener un hijo o hija con el mismo problema y, a su vez, este niño o niña tiene un menor desarrollo cerebral y, por ende, un peor rendimiento escolar lo que repercute en sus oportunidades profesionales, perpetuando así la pobreza.

Los países que cuentan con una tasa de retraso del crecimiento más alta en la infancia en estos momentos son Yemen (47%), India (39%), Malaui (37%), Uganda (34%) y Kenia (26%), es decir, países en desarrollo cuya capacidad de competitividad se ve afectada debido a esta problemática. Así, por tanto, la desnutrición acarrea, además de problemas sociales, serios costos económicos para las naciones.

De esta forma, aunque la prevalencia del retraso del crecimiento entre niños y niñas menores de 5 años en el mundo se encuentra en descenso desde el año 1990 y ha bajado de una tasa de un 40% a una de un 23% en el año 2015, los niños y niñas provenientes de familias de escasos recursos siguen teniendo más probabilidades de padecer esta enfermedad que sus pares con mayores recursos económicos; incluso en la mayoría de los países las desigualdades en materia de retraso del crecimiento persisten o en algunos casos están aumentando. En ese sentido, el estudio publicado por Save The Children titulado “Porciones desiguales: acabemos con la malnutrición de hasta el último niño y la última niña” (2016) indica que de 35 países analizados, en 21 de ellos ha crecido la brecha entre el 20% de los niños y niñas con menos recursos y el 20% con más recursos desde el año 2000.

De esta manera, resulta de suma importancia que los líderes mundiales asuman un compromiso con la niñez y con el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que buscan asegurar un mundo libre de malnutrición y violencia, con atención garantizada de salud y educación de calidad para todos y todas, dado que “un niño o niña que no puede disfrutar de su niñez es el resultado de decisiones que lo excluyen, de manera intencional o por negligencia”.

¡Revisa este informe completo en el link que se encuentra al final de la nota!

Informe sobre la Niñez en el Mundo 2017: En Deuda con la Niñez