La Adolescencia Ante la Desaparición Forzada de un Familiar

Fuente de la foto: ACNUR/ B.Heger
Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas

Los investigadores colombianos Alexander Alvis, Carme Duque y Alexander Rodríguez han publicado el artículo “Configuración Identitaria en Jóvenes tras la Desaparición Forzada de un Familiar” (2015).

Las desapariciones forzadas, es decir, lo que ONU ha definido como “el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sea obra de agentes del Estado o de personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley”, ha sido una constante en Colombia, país que durante más de 2 siglos ha sufrido las consecuencias de la violencia y el conflicto armado, alcanzando uno de los índices más altos de desapariciones forzadas a nivel global.

Esta situación por cierto arrastra sus consecuencias hasta los niños, niñas y jóvenes colombianos, quienes deben enfrentarse a “pérdidas no asimiladas psicológicamente, marginación social, vulneración de sus derechos, procesos de revictimización, desatención del Estado y hasta de su propia familia”, lo que impacta en la configuración psicológica e identitaria de estos niños y niñas, es decir, su autoestima, su sentido de pertenencia y sus redes de apego.

Numerosos investigadores han estudiado el fenómenos de la desaparición forzada en América Latina, entre ellos Gatti (2011), quién tras analizar los casos de Argentina y Paraguay ha planteado que las víctimas de este fenómeno convierten esta catástrofe en “un aspecto fundamental sobre el cual anclan su identidad”, mientras que otras investigaciones han puesto de manifiesto que las desapariciones forzadas pueden afectar no sólo a nivel psicológico sino también a nivel físico y social.

Por otra parte, los estudios sobre la construcción de la identidad, como los de Ricoeur (1996), han planteado que para responder a la pregunta “¿quién soy?”, se requiere una narración o historia de vida y una construcción social a través del lenguaje, ya que la identidad se crea a través de la pertenencia a comunidades como la familia, el vecindario, la ciudad, etc. En ese sentido, “el lenguaje y la narrativa son “rehistorizadores” de la realidad individual y colectiva”.

Para el construccionismo social, en tanto, las identidades se configuran en medio de la vinculación y la interacción social, que implica la internalización y apropiación de representaciones y significados por medio del lenguaje como creador y transformador de realidades (Berger & Luckmann, 1986).

Los autores del artículo llevaron a cabo una investigación cualitativa desde la perspectiva teórica del construccionismo social, tomando la narración autobiográfica de siete jóvenes -cuatro mujeres y tres hombres de 12 a 15 años-, y de cinco familiares (madres y abuelas) que vivieron la desaparición forzada de un familiar significativo durante su infancia (padre, madre o hermano).

Sus principales hallazgos muestran que la configuración identitaria de estos jóvenes se encuentra marcada por el trauma, que a su vez arrastra tres factores: la pérdida abrupta de un ser querido; las violentas características del hecho que incluyen agresión, intimidación y amenazas; y la incertidumbre de la desaparición. Por otra parte, sus familiares intentan ocultarles la desaparición forzada como un mecanismo de protección, lo que  ha evitado que los adolescentes puedan hablar de lo sucedido, evidenciando “la imposibilidad de la mediación simbólica para nombrar los sentimientos que surgen, tras un imperativo que exige a las familias el silencio sobre lo ocurrido”.

Finalmente, el último hallazgo tiene relación con la configuración subjetiva de la familia tras la abrupta ruptura de los y las jóvenes con un vínculo familiar estrecho. Los investigadores han identificado 3 formas de vinculación que los adolescentes desarrollan a partir de una desaparición forzada: la red vincular en que los niños y niñas contaban con un vínculo estrecho con ambos padres y ante la desaparición de uno es el otro el que, acompañado de familiares, brinda apoyo permitiendo un mejor duelo; vínculos reparadores en que el niño o niña al perder su figura vincular más representativa cuenta con otros familiares que pueden establecer vínculos reparadores; y el vínculo anclado en donde los niños y niñas no logran establecer vínculos reparadores con otros familiares tras la desaparición forzada de su familiar más cercano, encontrándose anclados en la relación con el familiar que está ausente.

De este modo, los investigadores plantean que aquellos jóvenes que cuentan con una red vincular y vínculos soporte pueden configurar una identidad orientada hacia la reconstrucción, mientras que aquellos adolescentes que mantienen un vínculo anclado con el familiar desaparecido y no logran establecer lazos reparadores asumen una posición y un discurso sostenido en el pasado, en el que sobresalen sentimientos de dolor, rencor y tristeza, y donde sus actitudes ante la vida quedan marcadas por un profundo cuestionamiento sobre el sentido y el valor que ella tiene.

¡Te invitamos a revisar este estudio en detalle en el link al final de la nota!

Configuración Identitaria en Jóvenes tras la Desaparición Forzada de un Familiar