El Trabajo Infantil desde una Mirada Feminista

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Día Internacional del Trabajo

La investigadora española Elena Saura de la Campa ha publicado una tesis de maestría titulada “¡Cuidado con la economía! Una lectura feminista del trabajo infantil y sus estrategias de eliminación en América Latina y El Caribe” (2015), cuyo objetivo principal es estudiar en qué medida América Latina ha incorporado la economía feminista a la problemática del trabajo infantil y ha vinculado las estrategias de solución al trabajo infantil con las políticas de igualdad.

El trabajo infantil día a día sigue afectando a más de 168 millones de niños y niñas a nivel global y a 12,5 millones en América Latina, por lo que sigue siendo una temática de especial importancia para la construcción de políticas públicas en el mundo y en la región.  En los últimos años se ha otorgado preponderancia a la necesidad de incluir en el diseño de las políticas dirigidas a la infancia y adolescencia la perspectiva de género pues, tal como señala la autora, la desigualdad de género es uno de los factores relevantes que contribuye en la proliferación del trabajo infantil e indica que “abordar tanto la igualdad de género como la eliminación del trabajo infantil son opciones políticas para transformar las actuales relaciones desiguales y discriminatorias que existen”.

De acuerdo a la autora, tradicionalmente los análisis socioeconómicos han contado con una “ceguera de género” dada por “una visión androcéntrica, parcial y sesgada del mundo”. La economía feminista busca ampliar la visión de la economía ortodoxa, a fin de incluir todos los procesos de aprovisionamiento social, independientemente de que pasen o no por los mercados; de establecer las relaciones de género como un elemento constitutivo del sistema socioeconómico; de dar la debida importancia al trabajo no remunerado y a la economía de los cuidados (entendida como aquellos bienes, servicios y afectos necesarios para la reproducción cotidiana de las personas); y de analizar el empleo femenino en relación a la igualdad de oportunidades en el mercado laboral.

Además, la economía feminista considera la pobreza no solo como la privación material, sino que además como producto de las carencias diferenciadas de las mujeres marcadas por la división sexual del trabajo y de una mayor dependencia económica, lo que las enfrenta a un mayor riesgo de pobreza. Tal como lo afirma la autora, “las persistentes desigualdades y discriminaciones de género y étnico raciales, junto con otros factores sociales, inciden en los patrones de inserción laboral y la posibilidad de generar mejores ingresos”.

¿Y la relación entre la desigualdad de género y la prevalencia del trabajo infantil? La economía feminista señala que está dada en gran medida por la economía de los cuidados, ya que cuando todos los adultos de un hogar deben trabajar, son las niñas las que usualmente terminan por asumir el cuidado de hermanos pequeños o personas con problemas de salud, adjudicándose una carga no apta para su edad. Esta desigualdad y discriminación que sufren las mujeres desde la infancia genera una serie de consecuencias, como diferencias en el acceso y permanencia en la escuela, lo que a vez las lleva a tener menos oportunidades laborales en el futuro y así estar expuestas a una gran cantidad de desventajas sociales y económicas.

Finalmente, al hacer un análisis de los planes y programas para la erradicación del trabajo infantil implementados en diferentes países de América Latina, la autora ha encontrado que si bien la mayoría hace referencia a la división sexual del trabajo y además señalan la pobreza como causa y consecuencia del trabajo infantil, no se profundiza ni en las conexiones con las políticas económicas llevadas a cabo por el país, ni en las relaciones de poder que pueden perpetuar el trabajo infantil. Además, estos planes tienden a invisibilizar tanto la desigualdad entre hombres y mujeres dentro del núcleo familiar, como los efectos de la economía de cuidados.

Aún así destaca, pese a que no hacen transversal el enfoque de géneros, la especial atención que países como Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá dan al trabajo doméstico en hogares de terceros y a la eliminación de la explotación comercial de niñas, niños y adolescentes, entendiendo que ambas problemáticas suelen afectar mayormente a niñas y adolescentes mujeres. También resalta el plan del Ingreso Ético Familiar (PTC) llevado a cabo en Chile, que si bien no tiene como objetivo explícito la eliminación del trabajo infantil, igualmente impacta positivamente en los hogares de menores ingresos del país.

Así, para realizar generar un verdadero vínculo entre la economía feminista y la eliminación del trabajo infantil que además fomente la igualdad y la justicia social, la autora entrega una serie de recomendaciones enfocadas a la formación en materia de género de profesionales relacionados al ámbito de las políticas públicas y el análisis tanto del impacto de las políticas económicas en la vida de las mujeres como la incidencia de los cuidados en la prevalencia del trabajo infantil. Además resalta la importancia de apostar por planes que combinen estrategias transversales que reconozcan la problemática del trabajo infantil como un asunto que trasciende al ámbito laboral y que se ubica en todas las esferas sociales, y sumar a ellas estrategias con un enfoque explícito que mencione la igualdad de género como un objetivo, suelen tener mejores resultados pues “permite asegurar que las políticas y recursos también llegan a los grupos prioritarios”.

Te invitamos a revisar el estudio completo en el siguiente link.
Maestría Sociedad, Género y Políticas: ¡Cuidado con la Economía! Una lectura feminista del trabajo infantil y sus estrategias de eliminación en América Latina y El Caribe, 2015, Elena Saura