El Trabajo Adolescente y la Escolarización

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Día Mundial contra el Trabajo Infantil

Vanesa D’Alessandre, Yamila Sánchez y Ximena Hernández, a través de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), UNESCO, el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE) y el Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), han publicado la investigación “El Trabajo de Mercado como Obstáculo a la Escolarización de Adolescentes”, que busca analizar e identificar los factores que conducen a los adolescentes latinoamericanos a trabajar, explorando las formas en que los Estados de la región posicionan el trabajo infantil como un problema de política pública.

El trabajo durante la adolescencia tiene grandes impactos en su salud, tanto física como psíquica. Es igualmente causa y consecuencia de los mecanismos de reproducción y acumulación de desventajas sociales. En este sentido, se lo entiende como expresión de la desigualdad social que caracteriza a nuestras sociedades y se lo vincula con la perpetuación de estas desigualdades. La incorporación temprana de a actividades económicas pone además en tensión su derecho a recibir educación de calidad y a gozar de experiencias escolares sólidas, extensas y densas en aprendizajes significativos.

Las estadísticas indican que Latinoamérica ha avanzado enormemente en la escolarización de niños, niñas y adolescentes. En 2010 prácticamente la totalidad de los niños y niñas entre 6 y 11 años asistía a la escuela y al menos 8 de cada 10 adolescentes entre 15 y 17 años también lo hacía, suponiendo esto una expansión de un 15% en el acceso al nivel medio educacional y un aumento del 26% en los jóvenes titulados. Al mismo tiempo, sin embargo, cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que en la región 12,5 millones de niños y niñas trabajan, de los cuales 9,5 millones realizan actividades peligrosas.

En la región, aún cuando los 18 países incorporados en el estudio han ratificado tanto la Convención Internacional de los Derechos del Niño como los Convenios de la OIT, y en su mayoría han situado en los 14 años la edad mínima para ejercer una actividad económica, en la mayoría de ellos la edad mínima de admisibilidad al empleo es inferior a la edad de finalización de la educación obligatoria, transgrediendo el Convenio Nº138 de la OIT.

De acuerdo a estimaciones realizadas por la CEPAL, del total de adolescentes latinoamericanos entre 15 y 17 años, un 21,4% realiza algún tipo de trabajo, es decir, 6,7 millones. Pese a que la situación es heterogénea de acuerdo a la realidad de cada país, hay tendencias que coinciden en todos ellos. Así, por ejemplo, la tasa de actividad es considerablemente más alta entre los adolescentes que interrumpieron su trayectoria escolar, entre los varones, entre quienes residen en áreas rurales y entre los adolescentes que conforman familias con alta acumulación de desventajas sociales.

De acuerdo a las autoras del estudio, al analizar ciertas dinámicas que se despliegan dentro de las familias que cuentan con adolescentes trabajadores, es posible afirmar que esta situación responde generalmente a una estrategia desplegada por las familias en situación de vulnerabilidad para hacer frente a los retos económicos que esta condición supone. Estas familias tienden además a poseer menores niveles de instrucción en los adultos, haciéndolos menos valiosos para el mercado laboral y, en consecuencia, generando ingresos considerablemente menores, aún cuando cuentan con más personas ocupadas. A lo anterior debe sumarse el hecho de que hay más probabilidades de que estos hogares cuenten con niños o niñas pequeños, por lo que con menos recursos se deben atender las necesidades de más miembros.

Para hacer frente a esta compleja problemática, en la década del 2000 en el marco del Movimiento Internacional contra el Trabajo Infantil y contando con asesoramiento de la OIT a través del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), 16 países de la región elaboraron Planes Nacionales para la Erradicación del Trabajo Infantil. Todos los Planes dan un significativo peso a la situación material y económica que enfrentan los niños, niñas y adolescentes trabajadores, entendiendo que su incorporación a la fuerza laboral responde a una estrategia de subsistencia que se da en un entorno social y cultural que tolera y promueve el trabajo adolescente.

¡Revisa esta investigación completa en el link al final de la nota!

El Trabajo de Mercado como Obstáculo a la Escolarización de Adolescentes