El Futuro Depende También de Las Niñas

Fuente de la foto: Consejo Nacional de la Infancia
Día Internacional de la Niña

El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ha publicado como cada año el Estado de la Población Mundial, esta vez bajo el título “Nuestro futuro depende de las niñas que cumplen esta edad decisiva: 10 años”. Aquí abordan esta edad como un momento de gran impacto en el futuro de las niñas, analizando los obstáculos que todavía el mundo presenta para muchas de ellas y como pueden limitar el progreso mundial y el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Hoy en día, más de 60 millones de niñas de 10 años de edad comienzan su desarrollo hacia la adultez y, aunque la niñez en general enfrenta cada día numerosos riesgos, las niñas en específico enfrentan aún más problemáticas debido principalmente a la desigualdad de género, en un contexto donde más de la mitad de ellas vive en países que se ubican en lo más alto de la tabla en el Índice de Desigualdad de Género del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Así, mientras que para muchas niñas esta edad abre un horizonte de posibilidades, muchas otras ven coartadas sus perspectivas de futuro debido a normas sociales y leyes discriminatorias que les impiden tomar sus propias decisiones y vulneran sus derechos.

Los riesgos que enfrentan las niñas en el mundo son variados y de distinto tipo. Entre ellos se encuentran la violencia interpersonal (de acuerdo a la OMS, 1 de cada 3 niñas experimentará violencia a lo largo de su vida, ya sea de índole sexual, maltrato físico o psicológico o violencia de género), matrimonio infantil (estimándose que en los países en desarrollo cada día 47.700 niñas de 17 años o menos contraen matrimonio), riesgo a contraer VIH (dos tercios de las 250.000 nuevas infecciones por VIH en adolescentes de entre 15 y 19 años corresponde a niñas) y autolesiones (vinculadas a discriminaciones cotidianas que afectan negativamente su salud mental, siendo la principal causa de muerte entre las adolescentes de 15 a 19 años de todo el mundo).

La falta de acceso a la educación (de acuerdo a datos del año 2015 de UNESCO y UNICEF 62 millones de niñas adolescentes en todo el mundo no asisten a la escuela) es también un riesgo que limita las opciones de futuro de las adolescentes y jóvenes, de encontrar un trabajo digno y de recibir una mejor remuneración. Las normas sociales y culturales que tienden a favorecer la educación de los hijos versus el de las hijas, junto a la alta carga doméstica no remunerada que ellas deben asumir, las pone a priori en una situación de desventaja. A todo debe sumarse el hecho de que incluso la formación profesional esta normada por estereotipos de género y los varones logran más capacitación en áreas de alta demanda laboral que las niñas. No por nada las tasas de empleo juvenil mundial de la Organización Internacional del Trabajo indican que es un 27% menos probable que las mujeres participen en el mercado laboral mundial. 

Las niñas y las adolescentes también deben enfrentarse a la inexistencia de un instrumento centrado de forma exclusiva en sus derechos, que al ser mujeres y jóvenes enfrentan un doble reto al momento de ejercerlos. Todos estos obstáculos, tal como se sostiene en el informe “conspiran para atrapar a las niñas de 10 años en la pobreza el resto de sus días e impedir que disfruten de sus derechos humanos”.

Si se lo propusieran, los países podrían disfrutar los beneficios del dividendo demográfico, el que se produce cuando descienden las tasas de mortalidad infantil y disminuyen las tasas de fecundidad, dando lugar a un mayor número de personas en edad activa que niños o ancianos dependientes, permitiendo un mayor crecimiento económico. Sin embargo, para que esto sea posible se requiere la inversión de los países y la adopción de al menos 10 medidas básicas que tienen por objetivo  derribar todas las barreras que impiden la igualdad de género. Estas medidas son: 1. estipular la igualdad jurídica de las niñas; 2. estipular la edad mínima del matrimonio en los 18 años; 3. facilitar una educación segura y de calidad; 4. promover atención sanitaria universal; 5. ofrecer una educación sexual integrada universal; 6. fomentar la inclusión; 7 supervisar y corregir las carencias en la inversión en las adolescentes; 8 movilizar fondos dedicados a la salud mental, la protección y la reducción del trabajo no remunerado que limita las opciones de las niñas; 9. mejorar el seguimiento y monitoreo del progreso en lo que atañe a las niñas; y 10. Empoderar a los niños, niñas y adultos para que puedan cuestionar las normas de género discriminatorias.

Con este informe la UNFPA deja claro que es imposible lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 si no se piensa en ellas, señalando que el crecimiento, estancamiento o colapso futuro de la economía y el bienestar de un país depende en gran medida del apoyo que se ofrezca a las niñas de 10 años hoy.

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Nuestro Futuro Depende de las Niñas que Cumplen esta Edad Decisiva. 10 años.