El Cierre de Escuelas Rurales y La Integración Social de Niños y Niñas

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La Ruralidad y los Derechos de La Niñez y Adolescencia

En 2014, Camila Solís y Carmen Núñez, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, publicaron el artículo llamado “El Cierre de la Escuela Rural y la Integración Social de Familias en Escuelas Urbanas: Un Estudio de Caso en la Zona Sur de Chile”, que busca conocer y comprender la experiencia de integración social de familias habitantes de zonas rurales en instituciones educativas urbanas; experiencia que se produce a partir del cierre de una escuela básica rural de dependencia municipal.

Diversos autores (Egaña, 2000; Labarca, 1939; Reyes, 2005), han señalado la difícil situación de las escuelas rurales las que, a pesar de su evidente aporte al desarrollo social de las localidades donde se ubican, han contado con poca inversión, manteniéndose en una situación muy precaria.

Por lo anterior, en muchas de estas escuelas no se alcanzan los estándares técnicos y tampoco se cuenta con las condiciones administrativas que aseguren su viabilidad. Así, la baja calidad y déficit económico explican que de un total de 3.836 establecimientos rurales en el año 2000, se haya disminuido a 899 el año 2013.

En Chile, el cierre de las escuelas rurales se ha planteado como una solución para el déficit municipal, sin profundizar en las implicancias psicosociales que esto genera para las comunidades rurales. Para Cubillos y Solorza (2013) esto hace que los miembros de la comunidad rural sientan que se pone en peligro de extinción una forma particular de vida que han construido localmente, y que se encuentra estrechamente ligada a la escuela.

La investigación de Solís y Núñez descubre que cuando el cierre de la escuela rural se realiza de forma vertical, sin consulta o participación de la población, es considerada como obligación impuesta por parte de la autoridad, y asociada a sensaciones de amenaza, riesgo y discriminación.

Lo anterior parece influir en cómo las familias desarrollan procesos de integración social en los nuevos contextos escolares urbanos, produciéndose implicancias negativas para en la integración de estas familias a los nuevos contextos educativos urbanos.

En ese sentido, la cultura escolar rural a la que pertenece la comunidad local se percibe revalorizada, representando un escenario de resguardo y seguridad para la misma. Con ella emergen elementos que para las familias son vitales para su vínculo con la escuela: la cercanía con el profesor, la confianza interpersonal y la reciprocidad con el resto de las familias.

De esta forma, la inserción en el ámbito educativo urbano de estas familias se constituye desde lo ajeno y no lo inclusivo, por lo que no se visualizan ni experimentan las alternativas de desarrollo y mejora que debieran caracterizar su proceso de inserción en nuevos contextos educativos urbanos.

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El Cierre de la Escuela Rural y la Integración Social de Familias en Escuelas Urbanas: Un Estudio de Caso en la Zona Sur de Chile