El Bienestar Mental y Social en Niños y Niñas con VIH

Fuente de la foto: Campaña de prevención del VIH en ÁFRICA EFE
La Niñez y el VIH

 

Los investigadores colombianos Andrea Zapata, Diego Hernández y Slendy Acelas han publicado el artículo “Manifestaciones Psicológicas y Sociales en Niños de 0 a 15 años con VIH-SIDA”, en el que realizan una revisión sistemática de artículos científicos con el fin de identificar las alteraciones psicosociales que afectan a los niños y niñas que tienen VIH/SIDA.

De acuerdo a un informe de ONUSIDA del año 2012, en los últimos años el contagio del VIH ha descendido en más de un 50% en al menos 25 países y también lo ha hecho la transmisión vertical del virus a través del embarazo, parto o amamantamiento a niños y niñas. Sin embargo, la tasa de nuevos contagios y muertes relacionadas con el SIDA continua siendo alta. Sólo en el año 2016 se contabilizaron un total de 36,9 millones de personas en el mundo viviendo con este virus, 2,6 millones de ellos con menos de 15 años y principalmente de África. Estos niños y niñas pueden ver afectado su bienestar y calidad de vida no solo debido al debilitamiento del sistema inmunológico que el virus provoca, sino que también por causas psicológicas y sociales.

Muchos de los niños y niñas con VIH no cuentan con protección suficiente y pueden ver vulnerados sus derechos a la salud y educación, ser objeto de exclusión y marginación social y experimentar el rechazo de sus pares. Autores como Pavia, Tovar y Muñoz (2006) sostienen que el VIH puede crear un desequilibrio en el estado psicológico y emocional de los niños y niñas que puede ir desde una depresión pasajera hasta problemas mentales crónicos, dependiendo su edad, contexto social y cultural, lugar en el que viven y estado de la enfermedad.

Por otra parte, de acuerdo a los autores, “el impacto del VIH/SIDA en el niño depende de su nivel de desarrollo, así como del momento en que la enfermedad se inició y de la experiencia acumulada por el niño con la enfermedad”. Por ejemplo, los adolescentes suelen ver afectada la aceptación y convivencia con amigos, los sentimientos sobre los dominios de su cuerpo y la búsqueda de su identidad, volviéndose más vulnerables al estrés emocional. Además, debe considerarse que esta es una enfermedad que guarda un gran estigma social debido a creencias que la asocian con conductas consideradas marginales como son el consumo de sustancias, el trabajo sexual y la diversidad sexual, lo que da lugar a una discriminación que también conduce al aislamiento y la depresión.

Debido a lo anterior, uno de los espacios en que los niños y niñas resienten más la discriminación y optan por callar su condición médica es en el contexto escolar. A su vez, algunas investigaciones sostienen que aquellos niños y niñas que han perdido a sus padres por la misma enfermedad y viven en hogares, se encuentran aún más expuestos a la discriminación. UNICEF en su informe “Protegiendo a la Infancia afectada por el VIH y el SIDA” (2006) sostiene que “para los niños y niñas que han perdido a sus padres a causa del SIDA, el riesgo del estigma pude exponerlos a riesgos aún mayores o impedirles el acceso a la asistencia sanitaria y a la escolarización, además del posible rechazo por parte de la familia, los amigos y los miembros de la comunidad”.

Bajo este contexto, la revisión literaria realizada por los investigadores ha podido determinar que en un 80% de los textos revisados se mencionan alteraciones psicológicas en niños y niñas de 0 a 15 años con VIH/SIDA, siendo éstas, en orden de predominancia, las siguientes: hiperactividad, ansiedad, miedo y, en un porcentaje mejor, la depresión y angustia. Mientras que en un 40% de los estudios revisados se identificaron que entre las manifestaciones sociales que repercuten negativamente en el bienestar de los niños y niñas se encuentran: la discriminación, el estigma social, rechazo social y la exclusión en actividades como juegos que desarrollan sus pares.

Estos resultados dan cuenta de la importancia de conocer las manifestaciones psicológicas y sociales que puedan presentar niños y niñas con VIH para permitir que los profesionales de salud puedan abordarlas de formas más específicas e integrales, dejando de centrarse exclusivamente en la parte fisiológica o farmacológica. En ese sentido, se hace fundamental contar con un equipo multidisciplinario de salud que cubra las áreas psíquicas, farmacológicas y nutricionales y que además brinde apoyo social, así como también es necesario contar con el apoyo del equipo de enfermería, encargados de informar, orientar y retroalimentar las acciones que puedan mejorar la calidad de vida de estos niños y niñas, y de las familias para que puedan entregarles seguridad y protección.

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El Bienestar Mental y Social en Niños y Niñas con VIH