El Arte y el Desarrollo del Pensamiento Crítico en Niños y Niñas

Fuente de la foto: Consejo Nacional de la Infancia
El Arte y los Derechos de los Niños y Niñas

Las autoras Marcela del Rocío Cernas, Claudia Márquez y Mireya Abarca han publicado el artículo “El Arte como Herramienta para Favorecer el Desarrollo del Pensamiento Crítico en Preescolares” (2015) en la Revista Internacional de Educación Preescolar e Infantil.

Desde hace un tiempo el desarrollo educativo de los niños y niñas se ha centrado en el interés por “enseñarles a pensar” a través del pensamiento crítico. Éste ha sido conceptualizado por autores como Halpern como la capacidad de inferir un conocimiento nuevo a partir de uno ya existente, el planteamiento de estrategias que permitan solucionar eficientemente problemas y tomar, a partir de eso, decisiones pertinentes que lleven a la práctica todo este razonamiento. De esta forma, este pensamiento permite “la formación de ciudadanos autónomos capaces de actuar y tomar decisiones con criterio propio”.

Pese a la importancia que el pensamiento crítico tiene para el desarrollo de las personas, investigadores como Piaget han entendido esta materia como una que pertenece al ámbito adulto y adolescente, pero no al de la primera infancia, puesto que ellos no contarían con un pensamiento lo suficientemente maduro. No obstante, investigaciones como las realizadas por Gareth Matthews (1994) sostienen que “los niños controlan, comprueban, cuestionan e investigan constantemente el mundo que los rodea para interactuar con él”. De esta forma, Donaldson (1978) señala que es posible abordar el desarrollo del pensamiento crítico con niños y niñas pequeños si se modifica la manera en que se formulan los problemas, haciendo que se vinculen con otros que les sean familiares y motivadores, para que con esto sean capaces de interpretar y ponerse en el lugar del otro más fácilmente.

A lo anterior debe sumarse la evidencia que indica que el cerebro durante la primera infancia es especialmente receptivo y se encuentra adaptado para sacar el mayor provecho posible de las experiencias nuevas. Por tanto, los niños y niñas preescolares no solo se encontrarían aptos para desarrollar el pensamiento crítico, sino que además, para las autoras, es una tarea de la sociedad encontrar “métodos adecuados para ayudar a los preescolares a desarrollar su pensamiento”, pues “la cultura enseña a los niños qué pensar y cómo hacerlo”.

En este sentido, las artes plásticas les permitirían a los niños y niñas expresar y explicar la forma en que ven, interpretan y entienden el entorno que los rodea, pues tal como expresan autores como Javier Abad (2006), las artes tienen funciones productivas, expresivas, perceptivas, representativas, comunicativas, cognitivas y trascendentes, es decir, son integrales y además favorecen la inclusión social, escolar y cultural, ya que estimulan la tolerancia y la colaboración.

Así, el objetivo de las autoras ha sido evaluar el impacto del arte en el desarrollo del pensamiento crítico, para lo cual llevaron a cabo una intervención educativa en un grupo de 42 niños y niñas de entre 4 y 5 años del Estado de Colina, México, los cuales se separaron en dos grupos, uno experimental, sometido a la intervención artística, y otro de control, en el que el pensamiento crítico fue desarrollado a través de la educación formal. Para la evaluación del pensamiento crítico se tomó como modelo una matriz desarrollada por los investigadores Rivas y Saiz, conocida como PENCRISAL, de forma tal que pudiesen evaluarse los pilares del pensamiento crítico, entre ellos, el razonamiento deductivo, inductivo y práctico y la toma de decisiones.

Al medir las diferencias antes y después del desarrollo del pensamiento crítico en el grupo control, se obtuvieron diferencias significativamente mayores en lo que respecta al razonamiento inductivo y práctico, una mejoría leve en lo que es el razonamiento deductivo y una baja en lo que concierne a la toma de decisiones. Por otra parte, cuando se midieron las diferencias antes y después de la intervención educativa a través del arte, todas las categorías del pensamiento crítico obtuvieron un desarrollo significativamente mayor.

De esta forma, si bien la educación formal fue capaz de desarrollar en los niños y niñas preescolares un tipo de pensamiento que les permite inferir afirmaciones generales a través de datos específicos y valorar y producir argumentos para defender distintos puntos de vista, la disminución en la capacidad de toma de decisiones plantea la necesidad de revisar y analizar hasta qué punto la educación formal está realmente estimulando el pensamiento crítico. De acuerdo a las autoras, es posible que al encontrarse en la etapa del desarrollo moral, los niños y niñas busquen ser premiados por los adultos entregando la respuesta que estos consideran como “la verdad”, lo que, finalmente, termina por restringir su capacidad para encontrar soluciones creativas y, en consecuencia, limitando el desarrollo de su pensamiento crítico.

Por otra parte, el grupo experimental sometido a actividades artísticas, demostró que sumarlas a las actividades académicas normales favorece significativamente el desarrollo del pensamiento crítico. Las autoras, al respecto sostienen que, “al pensamiento crítico se le asocia indisolublemente con la capacidad creativa, ya que para ser creativo se debe hacer uso de la intuición, la imaginación y el pensamiento divergente”.

¡Te invitamos a revisar esta investigación en el link al final de la nota!

El Arte y el Desarrollo del Pensamiento Crítico en Niños y Niñas