El Agua y la Infancia en un Clima Cambiante

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Día Mundial del Medio Ambiente

Recientemente UNICEF ha publicado el informe “Sed de futuro: El Agua y la Infancia en un Clima Cambiante” (2017), en el que se abordan la relación entre cambio climático y la escasez de agua potable y las problemáticas y efectos que estos fenómenos pueden tener en la niñez y la adolescencia.

Niños y niñas son especialmente vulnerables al cambio climático: porque sus cuerpos no están completamente desarrollados; por su rápido crecimiento y desarrollo, que implica que necesiten un mayor aporte de oxígeno y sustancias nutricionales; porque pasan más tiempo en exteriores, teniendo una reducida capacidad para el autocuidado y quedándoles más tiempo de vida tras la exposición para experimentar las consecuencias; porque pueden desarrollar efectos a medio y largo plazo ante exposiciones crónicas en bajas dosis de los contaminantes ambientales; y porque no tienen capacidad de decisión en relación con los temas medioambientales.

Desde UNICEF estiman que el aumento de la población, el desarrollo de la industria y el incremento del consumo provocarán que para el año 2040, 1 de cada 4 niños y niñas, es decir, casi 600 millones de niños y niñas en el mundo, se encuentren viviendo en zonas con un extremo estrés por falta de agua. Uno de los factores que contribuye a agudizar esta crisis del agua es el cambio climático, pues fenómenos como el aumento de la temperatura, las sequías, inundaciones y derretimiento de los glaciares son capaces de disminuir la cantidad y calidad del agua disponible e intensificar los riesgos para los niños y niñas.

Así, el aumento de la temperatura, por ejemplo, no solo acelera la frecuencia e intensidad de los ciclones tropicales y otros fenómenos climáticos extremos, sino que también favorece el entorno en el que crecen bacterias y otros agentes patógenos que pueden contaminar las aguas. En ese sentido, las sequías no sólo tienen un efecto directo en la escasez del agua, sino que también propician el brote de enfermedades e infecciones por falta de higiene y aseo.

Por otra parte, las inundaciones y el aumento de las precipitaciones pueden llegar a ser mortales en la medida en que pueden destruir puntos de distribución de agua e inodoros, dando lugar a la contaminación de suministros y la propagación de enfermedades como el cólera, paludismo, dengue o zika. Asimismo, el derretimiento de la nieve, glaciares y hielo marino aumenta los niveles del mar lo que a su vez puede generar infiltraciones de agua salada en fuentes de agua dulce, haciendo imbebible esta agua.

Para hacer frente a esta problemática que impactan directamente la vida de niños y niñas y el mundo entero, desde Naciones Unidad se plantean los Objetivos de Desarrollo Sostenible que, entre otras medidas, instan a tomar medidas a nivel comunitario, subnacional, nacional y mundial, para la creación de sistemas de agua y saneamiento más resistentes, la diversificación de las fuentes de agua potable, el reforzamiento de los comportamientos de higiene seguros, la protección de cuencas fluviales, la creación de políticas que tengan en consideración tanto los cambios futuros en los suministros y demanda del agua como los datos sobre las repercusión del estrés por falta de agua y, finalmente, la priorización del acceso de los niños más vulnerables al agua potable.

Puedes revisar este informe en el link que se encuentra al final de la página.

Sed de futuro: el agua y la infancia en un clima cambiante