Comunidades Educativas Inclusivas

Fuente de la foto: Consejo Nacional de la Infancia
Día Internacional de la Paz

El Ministerio de Educación ha publicado un documento informativo titulado “Orientaciones para la Construcción de Comunidades Educativas Inclusivas” (2016), con el objetivo de entregar orientaciones conceptuales a directivos, docentes y a todos los actores del sistema educativo acerca del enfoque inclusivo que la Reforma Educacional busca implementar en los establecimientos educativos chilenos.

La Reforma Educacional que actualmente vive el sistema educativo chileno tiene como propósito garantizar el acceso a una educación pública, gratuita y de calidad a todos y todas los chilenos, que contribuya a la construcción de una sociedad con mayor inclusión y justicia social. Para esto, se ha promulgado la Ley Nº 20.845 de Inclusión Escolar en el año 2015, la que elimina la selección en los procesos de admisión de los colegios y pone fin al copago en establecimientos que reciben subvención del Estado. De esta manera, “el sistema propenderá a eliminar todas las formas de discriminación arbitraria que impidan el aprendizaje y la participación de los y las estudiantes. Asimismo, el sistema propiciará que los establecimientos sean un lugar de encuentro entre los y las estudiantes de distintas condiciones socioeconómicas, culturales, étnicas, de género, de nacionalidad o de religión”. En conjunto con lo anterior, esta nueva Ley exige a los establecimientos educacionales desarrollar un plan de apoyo a la inclusión, por lo que las orientaciones presentadas por el Ministerio son una guía esencial en la que se explican tanto los alcances del enfoque inclusivo, como la inclusión en el marco de la Reforma Educacional y los criterios y principios para la incorporación de dicho enfoque.

De esta forma, el enfoque de inclusión en la educación ha sido desarrollado a partir de 3 miradas diferentes. La primera corresponde al planteamiento del Movimiento de Educación Inclusiva desarrollado en el año 1994 tras la declaración de Salamanca de la UNESCO, que busca asegurar el derecho a la educación para todos y todas con énfasis en aquellos grupos que por diversos motivos han sido discriminados o excluidos. La segunda visión recogida se asocia al Movimiento de Educación para Todos, el que tiene por objetivo combatir la desigualdad e inequidad en los sistemas escolares, vinculándose así con objetivos de integración y equidad social. Y en último lugar se ha incorporado la visión de las Políticas Educativas Nacionales desarrolladas en los últimos años que han articulado un “principio de inclusión con objetivos de cohesión social, convivencia democráticas y el fomento de una cultura de paz”, entre ellas se encuentran la Política de Convivencia Escolar, que busca reconocer la riqueza de la diversidad sin intentar corregir o cambiar la diferencia, y el Plan de Formación Ciudadana, que reconoce a la escuela como un lugar de convivencia e interacción en el que se experiencia un continuo aprendizaje ciudadano.

Desde la perspectiva de la inclusión, la diversidad es concebida como una condición transversal a los seres humanos, y por lo tanto los procesos educativos requieren flexibilizarse y contextualizarse, de modo de ser pertinentes a esta diversidad. Así, este enfoque propone la transformación de la cultura de cada institución escolar para responder de forma pertinente las particularidades de sus estudiantes, siendo este un paso que va más allá de la integración, planteando un cuestionamiento a los referentes del estudiante homogéneo y normalizador.

Para incorporar la inclusión en los establecimientos educacionales, el Ministerio de Educación ha planteado 3 principios orientadores: Presencia, es decir, todas las acciones que favorezcan la acogida y permanencia de los estudiantes y la distribución heterogénea de los estudiantes en los cursos o la organización diversa de grupos de trabajo, entre otros; reconocimiento, es decir, la legitimización de la diversidad sin dar cabida a la categorización y noción de normalidad; y pertinencia, referido a la construcción de una propuesta educativa que responda y valore las diferentes realidades de los estudiantes que conforman la escuela.

Finalmente, la incorporación de este enfoque en la construcción del Plan de Apoyo  a la Inclusión exigido por el Ministerio ha sido mediada a través de tres ejes estratégico. El primero de ellos corresponde a los instrumentos normativos y de gestión institucional, es decir, todos los instrumentos institucionales en los que los establecimientos definen sus referentes éticos, estratégicos y normativos, los cuales deben ser revisados para estar en concordancia con el enfoque de derechos y confirmar que se encuentran libres de medidas o lenguajes que puedan dar cabida a la exclusión. El segundo eje hace referencia al conocimiento de los estudiantes y sus trayectorias educativas, ya que es una necesidad de la escuela analizar y reconocer las creencias y estereotipos que caracterizan a sus estudiantes para así reconstruir el proceso educativo que se vive en el establecimiento. Y, tercero, la gestión y prácticas del establecimiento, punto en el que se busca diseñar e implementar acciones que permitan avanzar en la construcción de una comunidad educativa inclusiva a partir de la información recopilada en los ejes estratégicos anteriores y así asegurar el cumplimiento de los principios antes mencionados.

Te invitamos a revisar este material y todas las orientaciones de MINEDUC en esta materia en el link al final de la nota.

Orientaciones para la Construcción de Comunidades Educativas Inclusivas