¿Como Medir la Violencia en las Escuelas?

Fuente de la foto: Consejo Nacional de la Infancia
Día Internacional de la No Violencia

UNESCO publica periódicamente los artículos “Documentos de Políticas”, en los que analizan y plantean diferentes temáticas concernientes al ámbito de la educación. Entre ellos destacamos el documento “Decidamos Cómo Medir la Violencia en las Escuelas” (2017), que reflexiona sobre las políticas de violencia escolar.

La problemática de la violencia en las escuelas, ya sea psicológica, física o sexual es, de acuerdo al Informe Mundial de Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños  (2006), un fenómeno mundial que no sólo ocurre en la escuela, sino que también camino a ella, en el hogar y en el ciberespacio. UNESCO sostiene que los actos violentos relacionados con la escuela “se cometen mediante una dinámica de poderes desiguales y a menudo son fruto de normas y estereotipos de género” que se intensifican y reproducen pero de diferentes formas. Así, mientras los datos indican que las niñas son más propensas a sufrir violencia sexual, hostigamiento y explotación y a emplear la violencia verbal y psicológica, los niños tienen más probabilidades de verse afectados por la violencia física frecuente y grave y a perpetrar acoso físico. Junto a esto, niños y niñas pertenecientes a la comunidad LGBTI son frecuentemente objeto de violencia homofóbica y transfóbica, y de manera creciente víctimas de acoso a través del ciberespacio, el que actúa como un foro que amplía el entorno escolar.

La violencia escolar causa daños duraderos tanto en quienes la sufren como en quienes la perpetran. Pese a esto, la vulnerabilidad de la niñez se ve reforzada debido a la falta de políticas adecuadas de protección o la inexistencia de mecanismos de denuncia. Así, UNESCO ha señalado la importancia de medir la violencia en las escuelas de forma tal que sea posible contar con estadísticas certeras sobre la prevalencia de la violencia y las pautas bajo las que actúa para abordar el desarrollo de políticas en esta materia. Actualmente, existen instrumentos de medición de la violencia escolar que se centran en medir la prevalencia de la violencia y en evaluar los efectos de salud, sociales y educativos que conlleva; sin embargo, son esfuerzos que no se encuentran coordinados. Entre estos se encuentran encuestas internacionales centradas en el aprendizajem como la realizada por el Programa Internacional de Evaluación de los Alumnos (PISA), que incluye consultas sobre el acoso tanto para directivos como para estudiantes, la del Consorcio de África Meridional y Oriental para la Supervisión de la Calidad de la Educación (SACMEQ), el Estudio Internacional de Progreso en Compresión Lectora (PIRLS), las Tendencias Internacionales de Matemáticas y Ciencias (TIMSS) y el Tercer Estudio Comparativo y Explicativo Regional (TERCE) de UNESCO y LLECE aplicado en 15 países latinoamericanos, y otras centradas en la salud como las Encuestas Mundiales sobre la Salud de los Estudiantes (GSHS) y la Encuesta sobre Conductas en Materia de Salud de los niños Escolarizados (HBSC).

También es posible encontrar iniciativas nacionales que incluyen consultas sobre la violencia escolar, como la Encuesta Nacional de Salud Escolar en Brasil, el Estudio Sobre Abuso Infantil en la India, los más de 33 instrumentos desarrollados por Estados Unidos, la encuesta sobre la Violencia contra los Niños (VAC) aplicada en 8 países en desarrollo, entre ellos 6 de África Subsahariana, el estudio Young Lives (YL) que hace un seguimiento de la vida de niños de Etiopía, India, Perú y Vietnam con el fin de evaluar las causas y los efectos de la pobreza infantil, un estudio sobre violencia en la escuela llevado a cabo por el Gobierno y UNICEF en Georgia, el cuestionario ICAST CI en UGANDA y la Encuesta sobre el Maltrato Infantil en Chile, la que se realiza con el apoyo de UNICEF cada 6 años y en la que a partir de 2012 se consulta sobre malos tratos, abuso y amenazas en la escuela.

A partir de lo anterior, UNESCO ha determinado 3 opciones para enfocar una medición uniforme de la violencia relacionada con la escuela: la primera es aceptar la diversidad de instrumentos disponibles y normalizar los resultados, recogiendo el mínimo común de sus definiciones; la segunda opción consiste en la documentación de las diferencias de los distintos instrumentos, de modo que sea posible estipular sus puntos débiles, las convergencias que existiesen entre ellos y a través de eso generar un instrumento convenido y mejorado; y, como tercera opción, se encuentra la idea de que la comunidad internacional apoye y defina el uso de uno de los instrumentos empleados actualmente, cumpliendo con parámetros como, por ejemplo, seguir la definición  violencia convenida internacionalmente, y promoviese su utilización en más países. Finalmente, UNESCO indica que sea cual sea la opción seleccionada, es necesario tener en cuenta que los diferentes instrumentos se centran en diferentes aspectos de la violencia (por ejemplo muchos hacen énfasis en el acoso y no en la violencia sexual). Asimismo, la necesidad de que las preguntas contemplen una mirada de género, ya que, como se mencionaba en un inicio, se ha estudiado que bajo esto subyacen muchas de las formas de violencia.

¡Puedes revisar este documento completo en el link al final de la nota!

Decidamos Cómo Medir la Violencia en Las Escuelas