¿Cómo Ayudar a un Niño o Niña que Sufrió una Experiencia Traumática?

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Desastres Naturales y los Derechos de los Niños y Niñas

Ante el desastre causado por los incendios forestales que nos han afectado al país y ante la cantidad de familias que han perdido sus hogares, es necesario compartir los lineamientos y consejos que entrega UNICEF a las familias y profesores en la guía “Rearmemos la vida de los niños y niñas” para ayudar a niños y niñas a enfrentar un desastre natural.

Los niños y niñas menores de 11 años son especialmente vulnerables a permanecer con secuelas tras experiencias traumáticas como son los desastres naturales, por lo que dar acogida, confianza y seguridad a las emociones, así como también espacio y atención a las preguntas que los niños y niñas puedan presentar, resulta fundamental.

UNICEF aconseja a los adultos a cargo de niños y niñas mantener en lo posible la calma necesaria que les permita entregar el apoyo y confianza que niños y niñas necesitan, especialmente en los primeros momentos de una catástrofe, indicando que si bien los miedos son emociones que experimentan tanto adultos como niños “la diferencia entre niños, niñas y adultos, es que los grandes podemos manejar la forma de expresar nuestras emociones y no actuar solo impulsivamente”.

De igual forma, es necesario estar atento a las conductas que un niño o niña puede presentar tras un evento traumático, las que pueden variar de acuerdo a la gravedad del suceso. Entre las conductas más comunes que es posible encontrar están el miedo a estar separados de sus padres, el temor frente a extraños, la irritabilidad o hipersensibilidad, los problemas para dormir, la agresividad, las conductas regresivas como mojar la cama o chuparse el dedo, y los dolores de cabeza o disminución del apetito, entre otros. Si estas conductas no desaparecen después de un tiempo o se agravan, es necesario solicitar ayuda de un especialista en salud mental.

Junto con lo anterior, UNICEF sostiene que “ante la pérdida de un ser querido, de la casa u objetos apreciados, los niños y niñas vivirán un duelo. La tarea de los adultos en este proceso es ser buenos acompañantes y saber darles el tiempo para recuperarse”. Por eso es necesario dar algunas licencias a los niños y niñas como dormir con los padres durante un tiempo, calmarlos adecuadamente si lloran, no castigarlos severamente y, muy importante, no evadir preguntas sobre la catástrofe.

También los profesores y profesoras deben volcarse a la tarea de entregarles calma y seguridad, respetando sus iniciativas, no saturándolos de actividades y ejercicios, posibilitándoles más horas de juego y, sobre todo, entregándoles mucho cariño, estímulos y elogios.

Te invitamos a ingresar al link que se encuentra al final de esta nota para revisar esta guía con mayor detenimiento.

Rearmemos la Vida de los Niños y Niñas. Guía para la Familia (Versión 2015)