La Porfiada Presencia del Trabajo Infantil en Chile



Autor: Militza Meneses y Manuel Nuñez, Investigadores del Observatorio Laboral de CENDA

De acuerdo a la OIT, por trabajo infantil se entiende “todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad; y, que lo perjudica para su desarrollo físico, psicológico y social”. La normativa internacional establece dos Convenios, el Nº 138 que establece la edad mínima legal y el Nº 182 que se refiere a las peores formas de trabajo infantil.

El trabajo infantil es un problema social multicausal, entre los que destacan la pobreza, economía informal, bajo costo de la mano de obra infantil, falta de protección social, entre otras. Al mismo, tiempo, tiene estrecha relación con las características del país en que se desarrolla (OIT, 1996). En Chile, a fines de la década de los 70s, se pensaba que el crecimiento económico sería la cura para los problemas sociales que afectaban al país. Lo que en los hechos no ha sido así. El trabajo infantil, lejos de ser una rémora del pasado continúa estando presente, lo que tiene estrecha relación con la desigualdad social de carácter estructural constitutiva del orden social en Chile.

Algunas estadísticas

La tasa de trabajo infantil en Chile es de un 6,9% (OIT, 2013). Según cifras de la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (EANNA, 2012), 229.000 menores de edad de entre 5 y 17 años ejercen trabajo infantil.

A partir de los datos recopilados en el transcurso de esta investigación podemos establecer que cerca de un 70% de los niños, niñas y adolescentes (NNA) que ejercen trabajo infantil, se ubican en los dos quintiles más pobres del país (CASEN, 2011). Esto quiere decir que los menores de edad que trabajan, lo hacen porque el dinero en sus hogares simplemente no alcanza para sobrevivir. En Chile, según cifras de la OCDE (2015), el grupo que concentra la pobreza más alta es el de los niños/as registrando 23,5%, lo que es muy superior a la media de la OCDE (13,3%).

La mayoría de ellos, 86 mil, trabaja en el comercio minorista, mientras que otros 40 mil lo hacen en la producción agropecuaria (OIT, 2013). Según datos del Ministerio del Trabajo (2015) la deserción escolar en sectores rurales es 11 puntos porcentuales superior a la registrada en sectores urbanos. Cabe señalar que a partir de la información cualitativa recopilada en la VI y VII región, en el marco del proyecto Diálogo Social acerca del trabajo agrícola de temporada realizado el año 2016, algunos centros educacionales se adecuan al trabajo de temporada desarrollado en las zonas rurales, lo que significa en el caso de los menores comenzar el año escolar en abril y concluirlo en septiembre/octubre. Lo anterior tiene efectos directos en la formación de los niños/as que implican que sus expectativas laborales futuras empeoren, traduciéndose en malas condiciones laborales y bajos salarios.

Nuestra preocupación surge no sólo por la cantidad de niños/as que trabajan, sino también por las características de los trabajos que ellos ejercen. En Chile, 9 de cada 10 niños/as que trabajan lo hacen en condiciones de peligro físico, moral o mental, en trabajos peligrosos por su naturaleza y/o por sus condiciones. De ellos 140.230 son varones y 57.513 mujeres. Al desagregar el trabajo peligroso, según sus características, se observa que el 70,6% de los niños/as realiza trabajo peligroso por “oficio peligroso”; un 53,3%, por “cargas pesadas” y un 40,8%, por “herramientas o elementos” (EANNA 2012). Las consecuencias en la salud de los menores de edad son significativas, entre ellas se cuentan quemaduras, electrocuciones, trastornos osteomusculares, problemas pulmonares, intoxicación por químicos, amputaciones, entre otras.

¿Trabajo protegido?

En relación al trabajo adolescente, las cifras indican que su participación en la fuerza de trabajo es de un 7% (NENE, 2015). Si bien se entiende a la totalidad de estos adolescentes en trabajo protegido las cifras indican lo contrario, sólo un 17,2% esta protegido mientras que un 82,8% lo hace en condiciones de trabajo suministrado y subempleados, lo que se traduce en condiciones laborales no protegidas y precarias (Fundación SOL, 2016).

Durante el 2015 las mutualidades para el tramo entre 15 y 19 años concentró un 13% de las denuncias por accidentes de trabajo; en las mujeres representó un 4,6% y en varones un 5,6% (Suceso, 2015). Para el mismo año, el índice de letalidad de accidentes de trabajo, para el tramo de edad entre 15 y 19 años, fue de 79 casos por cada 100.000 trabajadores. En el caso de los accidentes de trayecto se registraron 275 accidentes fatales en adolescente entre 15 y 19 años, por cada 100.000 trabajadores protegidos (Suceso, 2015).

En Chile deben ser erradicadas todas las formas de trabajo infantil porque todas ellas atentan contra los derechos humanos fundamentales y perjudican el desarrollo físico, psicológico y social de los niños, niñas y adolescentes. El trabajo infantil no sólo tiene consecuencias físicas y psicológicas que se arrastran hasta la vejez, sino también implica el empeoramiento de las expectativas laborales en la etapa adulta, lo que se traduce en una precarización generalizada de la vida.

Por otra parte, hemos podido constatar que hay trabajo infantil en Chile porque existe una estructura económica que lo propicia, por lo que el patrón de acumulación de la riqueza sería uno de los factores principales para explicar la persistencia y presencia del trabajo infantil. Por lo anterior consideramos relevante no olvidar que Chile es uno de los países con mayor desigualdad en el mundo, donde los ingresos del 10% más rico son (a lo menos) 26 veces más altos que los ingresos del 10% más pobre; aproximadamente el 70% de las personas asalariadas son pobres; carece de un verdadero sistema de protección social; los hogares más pobres destinan casi un 45% de sus ingresos mensuales a pagar deudas; etcétera. La mantención de las actuales condiciones de profunda desigualdad es terreno fértil para la reproducción del trabajo infantil en Chile.

Bibliografía

– Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo alternativo (2016): Indices mensuales de actividad económica interna, IMACEI-CENDA.

– Fundación SOL (2016) Informe mensual de calidad del empleo (IMCE) Julio 2016.

– Instituto Nacional de Estadísticas (2015): : Nueva Encuesta Nacional de Empleo (NENE)

– Ministerio del trabajo y previsión social – OIT (2015): Crecer felices. Estrategia nacional para la erradicación del trabajo infantil y protección del adolescente trabajador 2015-2025.

– Ministerio de Desarrollo Social (2013): Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (EANNA-2012). Santiago-Chile.

– Ministerio de Desarrollo Social (2011): Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional – 2011. Santiago- Chile.

– Organización Internacional del Trabajo (1996): El trabajo infantil: Qué hacer. Documento de trabajo. Ginebra.

– Organización para la cooperación y el desarrollo económicos- OECD (2015): In it Together highlights-Chile.

– Organización Internacional del Trabajo (2013): Informe 2013:Magnitud y características del trabajo infantil en Chile. Programa internacional para la erradicación del trabajo infantil (IPEC). Santiago-Chile.

– Superintendencia de seguridad social (2016): Informe anual de estadísticas sobre seguridad social. 2015. Santiago de Chile.


Este artículo fue publicado originalmente en la edición impresa de Le Monde Diplomatique del mes de abril de 2017